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Así trabaja Rescatando Vidas; el hogar de recuperación de adictos de nuestra región
Está en Salto pero recibe a personas de toda la zona, Rojas incluido. También llegan con frecuencia a nuestra ciudad para que los jóvenes recuperados brinden su testimonio y distribuyan sus simbólicos caramelos. Todos los servicios son gratuitos y están abiertos a quien los necesite.

13/11/2016 | 13:52
En Salto funciona una institución que probablemente sea única en la región, y cuya acción abarca a esa ciudad, a Rojas y al resto de las localidades del noroeste bonaerense: el hogar "Rescatando vidas", que trabaja en la recuperación de adictos en el marco de su creencia religiosa.

La entidad trabaja a partir de la evangelización como elemento capaz de darle sentido a la vida de quienes, por efecto del alcohol y de las drogas, no se lo encuentran, caen en la delincuencia y sufren todo tipo de flagelos.

La permanencia en el hogar es voluntaria, pero no son pocas las familias que acuden en busca de ayuda para socorrer a alguno de sus miembros, generalmente jóvenes, que ha caído en las garras de alguna adicción y, como correlato, en la delincuencia y otros flagelos.

El hogar está regenteado por un matrimonio de pastores: Manuel Osuna y Graciela Zeballos, y alberga hoy a unos diez chicos y jóvenes como población permanente. No obstante, el número de familias vinculadas a la institución excede largamente ese número, y abarca a ambos sexos, ya que mientras Manuel trabaja con los varones, Graciela lo hace con las mujeres.

El núcleo del trabajo son los "testimonios" que brindan los jóvenes recuperados. Recorriendo las ciudades de la zona cuentan a las familias cómo era su vida antes de llegar al hogar; cómo se produjo la transformación (que atribuyen a Dios) y de qué manera dedican ahora su tiempo a intentar que otros jóvenes reciban el beneficio de reencauzar sus vidas, tal como ellos lo hicieron tiempo atrás. Como parte del testimonio entregan una simbólica bolsa de caramelos, en la que hay datos de contacto para que puedan acudir al hogar todos quienes necesiten apoyo para superar una adicción.

La idea de trabajar en estos temas y de crear el hogar surgió en Manuel y Graciela a partir de que uno de sus hijos cayó en las garras de las drogas, inició una vida en el delito y comprometió seriamente su futuro. Luego de numerosos y fallidos intentos de cambiar la situación apelando a psicólogos y otros profesionales, intentaron con éxito la vía de la religión. Hoy, Fernando tiene 32 años, está recuperado y es uno de quienes residen en el hogar y dedican su tiempo a brindar su testimonio en procura de que otros adictos a las drogas o el alcohol puedan obtener ayuda.

EXPLICACIONES DEL PASTOR OSUNA

Manuel Osuna es el pastor que, junto a su esposa Graciela, iniciaron esta obra que ha beneficiado ya a decenas de ex adictos.

Consultado al respecto, explicó que "lo nuestro es un hogar que se llama "Rescatando vidas", porque es lo que estamos haciendo tanto nosotros como los chicos de acá. Tuvimos un hijo nueve años perdido en las drogas, pero Dios hizo un milagro, y como agradecimiento nos volcamos a esto. Hicimos esta fundación porque gracias a eso pudimos aprender que el adicto sí cambia, por el poder de Dios. Trabajamos en la recuperación de perdidos en diferentes ciudades; los chicos andan repartiendo caramelitos en Rojas, en Junín, en Colón, en Pergamino, en Capitán Sarmiento, en San Pedro, por diferentes lugares de la provincia tratando de hacer esta obra que Dios nos ha mandado".

"Trabajamos junto con mi esposa; tenemos a nuestro hijo que Dios rescató acá adentro; y también hay otros chicos en la obra que estamos comenzando acá en Salto. Es lo que hacemos: salir a testificar. Gracias a los caramelitos y a los datos de contacto que contienen, ha llegado mucha gente acá. Están los teléfonos, todos los datos de la fundación. Queremos identificarnos, que somos un hogar cristiano sin fines de lucro, y trabajamos para toda la sociedad. Lo único que tienen que hacer es llamar por teléfono y decir que necesitan ayuda, nada más. Yo trabajo con varones y mi esposa lo hace con mujeres, y es todo totalmente gratuito", agregó.

"La cosa funciona así: un chico es rescatado de las drogas; y luego, una vez rescatado lo reinsertamos en la sociedad y ellos salen a dar su testimonio para que otras personas sepan que el adicto se puede recuperar y lo intenten a su vez. Ellos cuentan su testimonio casa por casa. Es una estrategia que Dios nos ha dado para trabajar en este tiempo; una colaboración por los caramelitos, ahi están los datos, la gente se entera y viene. Hay un chico de Tucumán que ha llegado ayer (por el martes), gracias a esto", dijo después.

"Sabemos que ésta va a ser una obra bien importante para la sociedad. Nosotros estamos de paso por esta vida, somos peregrinos; pero Dios ha puesto en nuestro corazón la posibilidad de llegar al perdido. No hay lugares de rehabilitación de chicos, abiertos como el que tenemos nosotros. Acá es todo a voluntad, y es una obra espiritual", expresó Osuna.

CONSIDERACIONES DE GRACIELA ZEBALLOS

Graciela Zeballos, también responsable del hogar "Rescatando vidas", aclaró que "nosotros queremos dirigirnos a las familias, a las madres, los padres que están pasando por estos problemas. Nosotros lo sufrimos, hemos experimentado lo que realmente sufre la familia, y queremos decirle a las mamás que existe una salida; que busquen el teléfono y llamen. Estamos las veinticuatro horas, los teléfonos no se apagan. Siempre a disposición".

Comentó Graciela que "hace poco tuvimos una mamá que se vino a dedo desde Junín para ponerse en contacto con nosotros. Tenía un hermano al que quería internar, y en estos días va a estar llegando, con problemas de alcoholismo".

EL TESTIMONIO DE FERNANDO

Fernando tiene 32 años y es el hijo de Manuel y Graciela Osuna. Durante nueve años sufrió una adicción que lo llevó inclusive al delito, y fue este problema el que originó la existencia del hogar "Rescatando vidas".

Contó Fernando que "he pasado muchos años perdido en la delincuencia, el alcohol y las drogas; llegué a estar preso, viví una mala vida, en la calle en diferentes países como Perú y Bolivia, y sé lo que es sufrir, pasar hambre, frío, y que la gente te discrimine. Hoy puedo darle gracias a Dios porque quizás pasé por todas esas circunstancias para poder conocer a Dios, y estar en este lugar no sólo me permitió cambiar mi vida, sino escuchar el llamado de Dios".

"Cuando hay un drogadicto en la casa se destruye una familia; pero cuando el drogadicto cambia, la familia se vuelve a unir y está más unida que nunca en Cristo. Gracias a Dios puedo servir en la iglesia con mis hermanos, que estamos peleando todos los días, saliendo a la calle a testificar. Quiero animar a todos los jóvenes, que tomen la decisión de cambiar sus vidas. Hay una esperanza, no todo está perdido. Quizás para la gente de afuera sea imposible cambiar, y por eso nos discriminan; pero Dios dice todo lo contrario. Dice la Palabra que Dios escoge lo vil y lo menospreciado; lo necio, para avergonzar a los fuertes y los sabios. Quizás para algunos no servíamos, pero para Dios éramos un tesoro preciado, y hoy no solamente cambiamos nuestras vidas y recuperamos nuestras familias sino que tenemos la oportunidad de extender este ministerio. Para eso nos estamos preparando, para llevar el mensaje de salvación al perdido. Testificamos en la calle con los caramelos, le decimos a la gente que Dios está dispuesto a cambiar sus vidas", relató Fernando.

"En estos tiempos hay mucha maldad y parece que no hubiera salida; pero Cristo es la salida. Nosotros éramos esclavos de la droga, de la delincuencia, pero dice Dios que la verdad nos hará libres, y es eso lo que puede cambiar la vida a todo el que esté dispuesto a abrir su corazón para cambiar su vida", dijo finalmente.

EXTENSION DE LA OBRA

Uno de los objetivos del hogar es capacitar a los chicos para que, una vez superado su problema, puedan replicar la experiencia en otros lugares (ciudades o provincias), llevando la posibilidad de recuperación a más personas. "Es lo que hacemos: capacitar a los chicos para que el día de mañana puedan "plantar" otro Ministerio, con sus propias familias y seguir rescatando vidas de las calles, así como antes fuimos rescatados nosotros", sostuvo Fernando. "El hombre que ha sido rescatado del precipicio es el que puede sacar a los demás; y por eso nosotros somos personas escogidas por Dios para sacar a otras personas del pozo de las drogas, del alcohol y de la delincuencia", añadió.

REUNIONES HABITUALES

El día programado de reunión en el hogar es el domingo. A las 10:30 se escucha la palabra del pastor Osuna, y luego las familias presentes se quedan para compartir una mateada en el amplio patio del hogar. El lugar tiene un paisaje muy acogedor: está ubicado justo frente a la rotonda del balneario de Salto, en una propiedad que otrora fue un restaurante tradicional de la ciudad: "El viejo león".

El lugar cuenta con dormitorios adecuados para la permanencia de los chicos; sala de juegos, amplia cocina; un horno industrial que permite la cocción de pan y todo tipo de alimentos; y el depósito donde los chicos guardan todo lo necesario para salir a brindar su testimonio a la calle, incluidas las bolsas de caramelitos.

Sin dudas, una iniciativa que a partir de una visión religiosa cumple un rol fundamental a nivel social, sobre todo teniendo en cuenta que nuestras comunidades cada vez están más comprometidas por problemas derivados de las adicciones al alcohol, las drogas ilegales, y también las legales.

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