Rojas, Buenos Aires, Argentina.
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(Informe Central) Crece el clamor para que desmantelen el terraplén
A las opiniones que desde hace años proponen la eliminación de semejante barrera arquitectónica se suman ahora vecinos que levantan firmas, y hasta los alumnos de la Secundaria 3 de Progreso elevaron al HCD un proyecto en ese sentido. También hay sectores minoritarios en contra, que (equivocadamente) vinculan al terraplén con la vuelta del tren, cuando nada tiene que ver una cosa con la otra.

25/9/2016 | 15:12
Es un reclamo antiguo, pero que ha cobrado mucha actualidad y se ha extendido a vastos sectores de la población, sobre todo los directamente perjudicados: la eliminación del terraplén de la vía, una barrera arquitectónica que divide a la ciudad en dos, ocupa una gran superficie de valiosa tierra urbana y se constituye en protagonista no sólo de una separación geográfica sino también, lo que es más importante, cultural y social.

El terraplén fue construido hace más de cien años. El Ferrocarril Central Buenos Aires, que por un breve lapso llevó el nombre de Ferrocarril Rural, había iniciado la construcción del ramal en 1889, llegando hasta San Andrés de Giles. Se extendió hasta Heavy en 1892; hasta Carmen de Areco en 1894, y hasta Salto en 1897. En 1909 llegó hasta Rojas, año en que se terminó la instalación del terraplén y del puente sobre las vías del Central Argentino. En 1915 se realizó una extensión hasta el paraje Cuatro de Febrero, posteriormente dejado inactivo con el plan de desmantelamiento ferroviario del presidente Arturo Frondizi en 1961.

Esto deja claro que el terraplén fue construido en 1909 cuando no había "ciudad" del otro lado. Apenas alguna casa rural, y sobre todo hornos de ladrillos, como el que hubo exactamente detrás del puente, hacia la ruta 188, origen de la laguna que durante décadas existió en el lugar (de ahí sacaban la tierra para los ladrillos).

El crecimiento de la ciudad, el poblamiento de sus barrios y la extensión y diversificación de la zona urbana empezaron a convertir al terraplén en un problema. Como en todas las ciudades donde la vía divide población, aparece una diferencia no sólo geográfica sino principalmente social y cultural entre "el centro" y "el otro lado de la vía". La infraestructura siempre privilegia al primer sector, mientras el otro queda relegado. El pavimento, la iluminación, hasta el propio mantenimiento de las veredas y los espacios públicos siempre llega más tarde "del otro lado de la vía"; y es peor.

ROJAS, "PUNTA DE RIEL"

Nuestra ciudad fue un punto intermedio en el ramal del entonces Central Buenos Aires, y posteriormente Ferrocarril General Urquiza, hasta que en 1961 el "Plan Larkin" de Frondizi lo dejó inactivo. Treinta y dos años después, en 1993, correría la misma suerte el servicio de pasajeros entre Buenos Aires y Rojas.

Luego de que el ramal quedara completamente inactivo quedó de manifiesto que el viejo tendido entre Rojas y Cuatro de Febrero no retornaría, y por ende la Municipalidad de Rojas decidió y concretó la eliminación de otro terraplén similar que existía en barrio Belgrano (detrás de Agricultores Federados), y también del puente que había sobre la ruta 45, más otro terraplén similar hacia el noroeste, donde hoy se extienden tierras productivas.

Así, Rojas se convirtió en "punta de riel"; esto es, en la estación terminal del ramal. Dejó de ser un punto intermedio para ser lo que hoy es: el final de la vía.

Esa cualidad de ser "punta de riel" tiene para los rojenses una gran ventaja: es posible ubicar la estación en cualquier parte, sin obstaculizar la vuelta del tren si es que esto fuera decidido. Por ende, es totalmente posible, sin afectar en un ápice el patrimonio ferroviario, eliminar el terraplén y, llegado el caso, colocar la estación aledaña a la ruta 188, con la posibilidad inclusive de construir una terminal ferrovial, que sea a la vez utilizable para trenes y ómnibus de larga distancia.

No existe, como puede verse, razón operativa alguna que justifique la conservación de una barrera arquitectónica de semejante magnitud como el terraplén de la vía. Y sí existen numerosos motivos para sacarlo, apuntando principalmente a la integración y a una mejor calidad de vida para más de la mitad de la población rojense que vive "del otro lado de la vía".

PROYECTO ESTUDIANTIL

La necesidad de integración, de ser considerados como "ciudadanos de primera" igual que cualquier otro, se expresa hoy inclusive en las voces juveniles de los sectores marginados por el terraplén. Así fue como alumnos de la Escuela Secundaria 3 de barrio Progreso elaboraron un proyecto titulado, justamente, "Del otro lado de la vía", que fue presentado durante la jornada del Parlamento Juvenil del Mercosur realizada en el recinto del HCD hace algunas semanas, y se supone que debería llegar al seno del Concejo Deliberante.

El proyecto "Detrás de la vía" en el Parlamento Juvenil fue presentado por un grupo de estudiantes de quinto año, representados en la oportunidad por Agustina Aranguiz.

Dicha iniciativa no se reduce a la mera eliminación del terraplén, sino que apunta a muchas otras cuestiones que tienen que ver con la eliminación de todo tipo de barreras discriminatorias para la población de los barrios. No obstante, la barrera arquitectónica es uno de los elementos significativos del proyecto.

Aranguiz señalaba en la oportunidad que "el proyecto trata sobre la discriminación que sentimos los que estamos del otro lado, y de la marginación que hay.

Tenemos menos posibilidades para muchas cosas, o bien tenemos que ir al centro para poder hacerlas. Al estar del otro lado de la vía estamos aislados, no tenemos acceso, en muchos lugares no hay pavimento, y nos sentimos aislados, marginados".

También reclamó por la necesidad "de que haya más luces, más presencia policial, y que la gente vaya.

Para eso tenemos el proyecto de llevar ANSES, y también que el Concejo Deliberante pueda ir a debatir al CIC, que tiene un SUM muy grande. El Concejo se podría trasladar al barrio cada dos meses, por ejemplo".

"La gente no va para allá; y si le preguntamos a mucha gente del centro si sabe qué pasa del otro lado, nos vamos a encontrar con que hay muchos que ni han ido, o que hace rato que no van. Y para colmo, te juzgan sin conocer. Por eso en el proyecto definimos discriminación y marginación, que son las dos cosas que sentimos", dijo después.

"El proyecto trata de reflejar las dificultades en las que transcurre nuestra vida del otro lado de la vía.

Queremos plantear el funcionamiento del Concejo Deliberante en nuestro barrio. Fomentar la participación popular y estudiantil. Y que no nos dejen aislados de actividades como los juegos bonaerenses, o actividades como las fiestas, en las que la Media 3 nunca está... por estar del otro lado de la vía", sostuvo Agustina.

También citó necesidades del barrio como "una oficina de ANSES, de carnet de conductor, y del Registro de las Personas; también el mejoramiento de calles que nos conecten con el resto de la ciudad, como por ejemplo la calle Azzara desde la ruta 188 hasta la escuela primaria y el CIC. La calle 20 de Diciembre podría ser conectada con uno de los bulevares. Y necesitaríamos una dependencia policial permanente en esta zona. La avenida Pellegrini debería ser convertida en el centro de actividades culturales, musicales, corsos, y demás. Estos adelantos nos ayudarían a sentirnos ciudadanos integrados a nuestra querida ciudad de Rojas".

La iniciativa, como queda claro, apunta a una transformación completa de las zonas marginadas; a una integración total de la que deberán participar las autoridades, las instituciones de la comunidad y los vecinos. Y en lo estrictamente geográfico, no se reduce a la eliminación del terraplén con su consecuente integración entre el centro y los barrios, sino que también reclama conexiones con las rutas, mejorando los accesos tanto desde la 188 como desde la 31, que hoy ni siquiera están pavimentados, no tienen casi alumbrado público ni servicios que permitan su urbanización.

JUNTAN FIRMAS

Se supo que un grupo de vecinos de los barrios Progreso y La Loma han comenzado por propia iniciativa a hacer circular un petitorio a las autoridades para que sea eliminado el terraplén y urbanizada la zona.

Tal petitorio no ha sido presentado aún ante las autoridades, pero se sabe que es alto el interés de los vecinos por que este proyecto de integración tenga éxito.

BUENA PREDISPOSICION MUNICIPAL

Si bien no ha habido manifestaciones oficiales, ni mucho menos anuncios en este sentido, es un secreto a voces que las autoridades municipales ven con muy buenos ojos la posibilidad de encarar obras que impliquen no sólo la eliminación del terraplén sino la urbanización de la zona, como un objetivo revolucionario para la ciudad.

La eliminación del terraplén aportaría para Rojas unas catorce manzanas en las que podrían plasmarse perfectamente todo tipo de proyectos urbanísticos. Por ejemplo: la construcción de una segunda avenida de acceso, paralela a Bicentenario, con la consecuente jerarquización de los barrios que están "del otro lado de la vía"; el loteo destinado a viviendas familiares, comercios, oficinas públicas y todo tipo de edificios; la instalación de nuevos espacios públicos; y, en general, el crecimiento de la ciudad, que luego de la conexión será una sola; no habrá más ciudadanos "de este lado" y "del otro lado de la vía".

CUANDO LA CIUDAD HABLA

Basta con mirar qué hay a los lados del terraplén para entender que la discriminación no es sólo un argumento. Cualquier vecino puede ir y ver por sí mismo cuáles son las condiciones del terraplén y sus terrenos aledaños, "de este lado" (la pista de la salud, por ejemplo) y "del otro lado de la vía" (tierra de nadie, pastizales, etc.).

LOS PROYECTOS FERROVIARIOS

En nuestra ciudad existen personas interesadas en trabajar por la vuelta del tren, y en la puesta en marcha de proyectos vinculados con la actividad ferroviaria.

Tales proyectos son muy interesantes, y merecen también el apoyo gubernamental. Ideas que apuntan a "revivir" el ramal entre Rojas y Guido Spano, o inclusive hasta Hunter, con objetivos turísticos y recreativos.

Por supuesto que tales proyectos merecen todo el apoyo. Lo que no hay que hacer es confundir las cosas: pueden llevarse adelante perfectamente sin necesidad del perjudicial terraplén. Hasta el tren podría volver y para ello no haría falta terraplén alguno. Es bueno no confundir las cosas: no se trata de ninguna disyuntiva; el tren no es, para Rojas, opuesto a la integración de la ciudad. Es perfectamente posible apostar a las dos cosas.

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