Rojas, Buenos Aires, Argentina.
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Discurso de Patricia Catalano en el Acto del Día del Periodista
Un periodista involucra toda su vida en la profesión, involucra a toda su familia que se debe adaptarse a vivir sin rutina ni horarios.

8/6/2016 | 11:37
Seguramente al preguntar qué es periodismo, la mayoría pensará que es la profesión que comprende el conjunto de actividades relacionadas con la recogida, elaboración y difusión de información actual o de interés para transmitirla al público a través de la prensa, la radio o la televisión.

Pero el periodismo es algo que va mucho más allá: Es un estilo de vida.

El periodismo no es lo que tanto nos han mostrado por la TV últimamente en donde mercenarios oportunistas han llenado sus bolsillo con millones y millones de pesos que pertenecen al pueblo, no.
Un buen periodista no es eso.

A los que piensan abrazar esta profesión, quiero contarles que un buen periodista, comprometido con la profesión que abrazó, vivirá de ella con mucho esfuerzo, dignamente, pero no con los bolsillos llenos de dinero.

Un buen periodista no sabe de horarios, pues la noticia puede surgir en cada instante.
Seguramente al preguntar qué es periodismo, la mayoría pensará que es la profesión que comprende el conjunto de actividades relacionadas con la recogida, elaboración y difusión de información actual o de interés para transmitirla al público a través de la prensa, la radio o la televisión.
Pero el periodismo es algo que va mucho más allá: Es un estilo de vida.
El periodismo no es lo que tanto nos han mostrado por la TV últimamente en donde mercenarios oportunistas han llenado sus bolsillo con millones y millones de pesos que pertenecen al pueblo, no.
Un buen periodista no es eso.
A los que piensan abrazar esta profesión, quiero contarles que un buen periodista, comprometido con la profesión que abrazó, vivirá de ella con mucho esfuerzo, dignamente, pero no con los bolsillos llenos de dinero.
Un buen periodista no sabe de horarios, pues la noticia puede surgir en cada instante.
Un periodista involucra toda su vida en la profesión, involucra a toda su familia que se debe adaptarse a vivir sin rutina ni horarios. Y aquí quiero agradecer profundamente a mi familia que me apoya todos los días.

Pero dentro del sacrificio está la recompensa, por eso a aquellos que decidan ser periodistas, a los que, cariñosamente llamo “coleguitas”, y veo como tímidamente entran en esta apasionante profesión, les deseo la satisfacción de la labor cumplida al informar a la población. Les deseo que puedan disfrutar del placer inexplicable que se siente cuando escuchen “estamos en el aire”, o sientan el exquisito olor a tinta. Les deseo que puedan vivir la adrenalina de seguir una investigación periodística que los premie con una primicia que sacuda, que lleve luz donde haya algo oscuro. Les deseo el extasis que se apodera de un periodista al escuchar el grito de “paren las rotativas”, pues seguramente allí estará la noticia que la población necesita conocer.
A todos, los viejos y nuevos, quiero pedirles que sigamos cuidando al periodismo local. Demostrándole a la comunidad que podemos competir, tener una línea editorial diferente, pero sin dejar el compañerismo, la colaboración y la camaradería de lado. Defendiendo la libertad y haciendo escuchar la voz de toda la sociedad en sus más diversos reclamos y variedad de actividades.
Ya que me dieron esta oportunidad, quiero hablarles a los vecinos de Rojas. En nuestra ciudad hay muchos y muy buenos periodistas; nadie es perfecto, la excelencia pura no existe en ningún ámbito; pero los periodistas muchas veces somos juzgados injustamente, por ejemplo cuando se nos exige que seamos paladines de la justicia, dando nombres de delincuentes que la misma justicia impide difundir.
Vecinos, nosotros también debemos ajustarnos a las leyes con sus secretos de sumario o podríamos caer en la figura de obstrucción a la justicia, con la pena que ello implica; no exijan que un periodista ponga en riesgo su integridad, la de su familia y sus bienes para conocer un hecho que ya el boca a boca difundió.
Comprendan que un periodista en Rojas tiene el doble de sacrificio que en otro lugar, ya que no sólo debe hacer de notero, sino también de editor, de diagramador, de impresor, de publicista, etc. y encima, a la hora de ir a buscar una publicidad, que en la mayoría de los casos es el único ingreso para poder pagar los insumos y seguir brindando este esencial servicio a la población, se encuentra con otro obstáculo: Algunos creen que hacer una publicidad es estar dando una limosna, sin entender que la publicidad es un servicio y una nueva vidriera hacia potenciales clientes.
De igual manera, muchos políticos, sólo se acuerdan de los medios cuando necesitan difundir sus propuestas o están en plena campaña para obtener un cargo.
También están aquellas instituciones y grandes empresas que realmente no precisan de un aviso a nivel local, pero tampoco entienden que sin ese apoyo el periodismo rojense va a seguir desapareciendo y llegará el momento en que no habrá quien cubra, incluso, sus propios eventos sociales o empresariales.
Como pasó con el diario “La Voz de Rojas”, donde muchos periodistas nos formamos. Vaya mi recuerdo y agradecimiento a Carlos y a Tuto Rodríguez. También a mis primeros compañeros en esta mágica aventura: Roberto Etchart, Ricardo Silveira, Luis Minadeo, Maggi Olivera, Patricia Invernizzi, Gustavo Cavalcabué y tantos otros que pasaron por ese diario.
En Rojas los peridiodistas son muchos y muy buenos. Porque en la diversidad está la calidad y en la diversidad periodistística, los ciudadanos pueden elegir, comparar, nutrirse.
Por eso mismo, Rojas debe reconocer la trayectoria periodística y el compromiso de toda una vida de Betty Davio.
Hoy, a título personal, quiero reconocer, agradecer y que los vecinos valoren a dos grandes del periodismo local, dos monstruos a la hora de procesar una noticia, dos personas que tuve como compañeros de trabajo y hoy son colegas y amigos: Hernán Martino y Marcelo Tamassi. ¡Gracias maestros! Cuando sea grande quiero ser como ustedes.
También quiero reconocer el esfuerzo de Sebastián Villegas y Damian Clavijo, quienes corren con la cámara y el micrófono por toda la ciudad, recogiendo y buscando la noticia, luego deben oficiar de editores procesando la misma y más tarde, calzarse el saco y ser los presentadores del, hasta ahora, único canal local.
Quiero que Rojas reconozca el esfuerzo que realiza la familia Zambuto: ellos también deben hacer de publicistas, noteros, editores y luego pasan largas noches imprimiendo (eso si la máquina no se rompe)... y todo para que sigamos teniendo uno de los semanarios con más trayectoria en la zona, custodios de la historia local.
También Rojas cuenta con otro semanario, el HOY, gracias a Ricardo y Federico Silveira, en la ciudad hay otra línea periodísta para seguir, apoyar y nutrirse.
En Rojas tenemos el privilegio de tener un diario, con la importancia que ello implica: El Nuevo Rojense. Debemos valorar también el esfuerzo, el compromiso de Dario y Adrián Minadeo para que esto sea así; ya que no sólo informan diariamente a la población, sino que, además, mantienen varias fuentes laborales.
A los que les gusta el deporte, lo siguen; valoren la labor de Oscar Cardigni y su gente. Piensen en el esfuerzo que significa llevar a la población la variedad de información en el tema que ellos les brindan.
Nuestra ciudad cuenta con varias radios que también son fuentes laborales, que también nos mantienen comunicados a cada instante y que también tienen gastos en equipamiento, luz, alquileres, etc.
Rojas es rico en materia de comunicación, eso hace que Rojas sea rico en cultura, educación, en información; cosa que no pasa en otras ciudades. El periodismo hace crecer la calidad cultural de una población, muestra la ralidad, hace caer vendas, es la voz del ciudadano, de toda una sociedad.
Por eso vecinos, reconozcamos, apoyemos, valoremos y respetemos la labor del periodismo., involucra a toda su familia que se debe adaptarse a vivir sin rutina ni horarios. Y aquí quiero agradecer profundamente a mi familia que me apoya todos los días.

Pero dentro del sacrificio está la recompensa, por eso a aquellos que decidan ser periodistas, a los que, cariñosamente llamo “coleguitas”, y veo como tímidamente entran en esta apasionante profesión, les deseo la satisfacción de la labor cumplida al informar a la población. Les deseo que puedan disfrutar del placer inexplicable que se siente cuando escuchen “estamos en el aire”, o sientan el exquisito olor a tinta.

Les deseo que puedan vivir la adrenalina de seguir una investigación periodística que los premie con una primicia que sacuda, que lleve luz donde haya algo oscuro. Les deseo el extasis que se apodera de un periodista al escuchar el grito de “paren las rotativas”, pues seguramente allí estará la noticia que la población necesita conocer.

A todos, los viejos y nuevos, quiero pedirles que sigamos cuidando al periodismo local. Demostrándole a la comunidad que podemos competir, tener una línea editorial diferente, pero sin dejar el compañerismo, la colaboración y la camaradería de lado. Defendiendo la libertad y haciendo escuchar la voz de toda la sociedad en sus más diversos reclamos y variedad de actividades.

Ya que me dieron esta oportunidad, quiero hablarles a los vecinos de Rojas. En nuestra ciudad hay muchos y muy buenos periodistas; nadie es perfecto, la excelencia pura no existe en ningún ámbito; pero los periodistas muchas veces somos juzgados injustamente, por ejemplo cuando se nos exige que seamos paladines de la justicia, dando nombres de delincuentes que la misma justicia impide difundir.
Vecinos, nosotros también debemos ajustarnos a las leyes con sus secretos de sumario o podríamos caer en la figura de obstrucción a la justicia, con la pena que ello implica; no exijan que un periodista ponga en riesgo su integridad, la de su familia y sus bienes para conocer un hecho que ya el boca a boca difundió.

Comprendan que un periodista en Rojas tiene el doble de sacrificio que en otro lugar, ya que no sólo debe hacer de notero, sino también de editor, de diagramador, de impresor, de publicista, etc. y encima, a la hora de ir a buscar una publicidad, que en la mayoría de los casos es el único ingreso para poder pagar los insumos y seguir brindando este esencial servicio a la población, se encuentra con otro obstáculo: Algunos creen que hacer una publicidad es estar dando una limosna, sin entender que la publicidad es un servicio y una nueva vidriera hacia potenciales clientes.

De igual manera, muchos políticos, sólo se acuerdan de los medios cuando necesitan difundir sus propuestas o están en plena campaña para obtener un cargo.

También están aquellas instituciones y grandes empresas que realmente no precisan de un aviso a nivel local, pero tampoco entienden que sin ese apoyo el periodismo rojense va a seguir desapareciendo y llegará el momento en que no habrá quien cubra, incluso, sus propios eventos sociales o empresariales.

Como pasó con el diario “La Voz de Rojas”, donde muchos periodistas nos formamos. Vaya mi recuerdo y agradecimiento a Carlos y a Tuto Rodríguez. También a mis primeros compañeros en esta mágica aventura: Roberto Etchart, Ricardo Silveira, Luis Minadeo, Maggi Olivera, Patricia Invernizzi, Gustavo Cavalcabué y tantos otros que pasaron por ese diario.

En Rojas los peridiodistas son muchos y muy buenos. Porque en la diversidad está la calidad y en la diversidad periodistística, los ciudadanos pueden elegir, comparar, nutrirse.

Por eso mismo, Rojas debe reconocer la trayectoria periodística y el compromiso de toda una vida de Betty Davio.

Hoy, a título personal, quiero reconocer, agradecer y que los vecinos valoren a dos grandes del periodismo local, dos monstruos a la hora de procesar una noticia, dos personas que tuve como compañeros de trabajo y hoy son colegas y amigos: Hernán Martino y Marcelo Tamassi. ¡Gracias maestros! Cuando sea grande quiero ser como ustedes.

También quiero reconocer el esfuerzo de Sebastián Villegas y Damian Clavijo, quienes corren con la cámara y el micrófono por toda la ciudad, recogiendo y buscando la noticia, luego deben oficiar de editores procesando la misma y más tarde, calzarse el saco y ser los presentadores del, hasta ahora, único canal local.

Quiero que Rojas reconozca el esfuerzo que realiza la familia Zambuto: ellos también deben hacer de publicistas, noteros, editores y luego pasan largas noches imprimiendo (eso si la máquina no se rompe)... y todo para que sigamos teniendo uno de los semanarios con más trayectoria en la zona, custodios de la historia local.

También Rojas cuenta con otro semanario, el HOY, gracias a Ricardo y Federico Silveira, en la ciudad hay otra línea periodísta para seguir, apoyar y nutrirse.

En Rojas tenemos el privilegio de tener un diario, con la importancia que ello implica: El Nuevo Rojense.

Debemos valorar también el esfuerzo, el compromiso de Dario y Adrián Minadeo para que esto sea así; ya que no sólo informan diariamente a la población, sino que, además, mantienen varias fuentes laborales.

A los que les gusta el deporte, lo siguen; valoren la labor de Oscar Cardigni y su gente. Piensen en el esfuerzo que significa llevar a la población la variedad de información en el tema que ellos les brindan.

Nuestra ciudad cuenta con varias radios que también son fuentes laborales, que también nos mantienen comunicados a cada instante y que también tienen gastos en equipamiento, luz, alquileres, etc.
Rojas es rico en materia de comunicación, eso hace que Rojas sea rico en cultura, educación, en información; cosa que no pasa en otras ciudades. El periodismo hace crecer la calidad cultural de una población, muestra la ralidad, hace caer vendas, es la voz del ciudadano, de toda una sociedad.

Por eso vecinos, reconozcamos, apoyemos, valoremos y respetemos la labor del periodismo.

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