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(Panorama Político Bonaerense) Vidal, ante la irrupción de una aliada potente pero problemática
Sin necesidad siquiera de pisar suelo bonaerense, la diputada Elisa Carrió protagonizó desde Estados Unidos la movida más sonora de la política bonaerense de la semana que pasó: una irrupción en busca de una candidatura para el año próximo, pero con impactos potenciales inmediatos, que la transforma en una aliada potente pero a la vez problemática para la gobernadora María Eugenia Vidal, ahora expuesta a tomar definiciones que tal vez preferiría retrasar.

29/5/2016 | 14:57
(Por Andrés Lavaselli alavaselli@dib.com.ar).- Sin necesidad siquiera de pisar suelo bonaerense, la diputada Elisa Carrió protagonizó desde Estados Unidos la movida más sonora de la política bonaerense de la semana que pasó: una irrupción en busca de una candidatura para el año próximo, pero con impactos potenciales inmediatos, que la transforma en una aliada potente pero a la vez problemática para la gobernadora María Eugenia Vidal, ahora expuesta a tomar definiciones que tal vez preferiría retrasar.

Luego de hacer trascender su intención de quedarse con la candidatura a senadora nacional por la provincia, la postulación “premium” en torno a la cual se ordena por ahora todo el juego electoral-, Carrió, fiel a su estilo, eligió dos rivales de peso para posicionarse: la procuradora de la Corte, María del Carmen Falbo, a la que acusó de encubrir el narcotráfico, y un sector del peronismo filo kirchnerista, al que ubicó en una conspiración junto a sectores de la policía Bonaerense para desestabilizar a Vidal.

Dado que ambas han hecho pública la relación de estrecha colaboración que mantienen, surge una primera incógnita: ¿cuando Carrió habló en esos términos, lo hizo en nombre de la Gobernadora? Ella misma pareció dar respuesta: “Yo creo que María Eugenia Vidal tiene que gestionar y a mí me toca hacer este trabajo que a veces no es vistoso”, dijo. Es un planteo profundo: postula una “división del trabajo” político que la posiciona como una figura de primer orden en el oficialismo. Una figura que no conduce PRO ni la UCR.

Aunque la gobernadora no se pronunció aún sobre esa incógnita, resulta significativo que el relato de Carrió explicita argumentos que Vidal omite en público. Desde la Triple Fuga, el núcleo decisorio que rodea a la gobernadora repite que con Falbo en funciones es imposible una política criminal seria, pieza clave de un combate a la inseguridad eficaz. Es más: describen a la Procuradora como la instancia de articulación central de un sistema, un nodo en el que se cruzan lo más oscuro de la política, la policía y la justicia de la provincia.

Del mismo modo, el Ejecutivo advirtió en los medios sobre los costos de una reforma policial que incluye la publicidad de las declaraciones juradas de muchos uniformados, una medida que sutilmente Carrió pidió ampliar. El gobierno habló después de que se conocieron algunos asaltos a intendentes, pero como hizo con Falbo, silenció hasta ahora sus temores a una sinergia entre comisarios que pelean por sostener sus negocios ilegales y opositores interesados en el desgastar a Vidal.

Es cierto que Carrió proveyó a la gobernadora de una explicación a la ola de secuestros extorsivos que sacude a la provincia, una crisis que hace visible que la seguridad sigue siendo una cuenta pendiente. Una explicación que además Vidal no tuvo que pronunciar públicamente, con el desgaste consecuente. Pero si allí hay ganancia, el desembarco de Carrió expone a ola gobernadora a peligros no menores, que incluyen tensiones al interior del entramado político que la sostiene.

En primer lugar, si las críticas a Falbo no decantaron en su destino institucional “natural”, el jury, fue porque el Gobierno nunca lo impulsó. Esa omisión puede explicarse por las dificultades que plantearía su trámite parlamentario, pero también por un pacto de “salida ordenada” con Falbo ¿Seguirá vigente ese acuerdo, luego de que las palabras de la aliada, o el gobierno provincial deberá explicarse por Carrió ante Falbo como hace el nacional ante Ricardo Lorenzetti?
Al mismo tiempo: ¿le quedará claro al peronismo no K que las acusaciones se limitarán a figuras como Aníbal Fernández y Jorge Ferraresi? Vidal necesita preservar el buen vínculo con los intendentes “dialoguistas”, una cercanía que posibilitó la aprobación del endeudamiento sin el cual no habría financiamiento de la obra pública. Igualmente, precisa preservar el pacto con Sergio Massa, como demostró el trámite parlamentario de la emergencia administrativa, sin la cual las obras se harían, pero tarde.

Para esos dos sectores, la llegada de Carrió es una mala noticia: en el caso de los intendentes, porque introduce un elemento de imprevisibilidad en la relación con La Plata (y la plata) y para el tigrense, porque termina de plantar ante él una candidatura competitiva más. No son los únicos: amplios sectores de PRO no quieren a Carrió candidata porque creen que dificulta el impulso una figura “propia” que selle el liderazgo de Vidal en 2017. También, en parte del Ejecutivo temen el accionar poco sutil de la líder de la CC.

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