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Escapes libres: la pesadilla nuestra de cada día...y noche
Principalmente las motos, a cualquier hora y sin mayores controles, pululan por la ciudad con sus estruendosos ruidos, alterando el derecho del resto de la población al descanso y al de gozar de un ambiente libre de contaminación sonora.

24/10/2014 | 07:58

Principalmente las motos, a cualquier hora, pululan por la ciudad con sus estruendosos ruidos, alterando el derecho del resto de la población al descanso y al de gozar de un ambiente libre de contaminación sonora. Esta circunstancia no es nueva, pero parece haberse intensificado en los últimos tiempos sin que, aparentemente, los controles puedan regularizarla.

También se suma la publicidad comercial por altoparlantes, que se mete sin permiso en los hogares.
Las explosiones que provocan principalmente las motos -pero también otro tipo de automotores- con sus escapes libres perturban el descaso de la población, afectan el aparato auditivo y el sistemas nervioso y transgreden el derecho al ambiente libre de contaminación sonora.

Las molestias no sólo afectan a los vecinos que quieren mantener una conversación hogareña, escuchar música o mirar televisión. Hay entre los invadidos por el ruido molesto, niños cuyas mamás se esfuerzan por hacerles contraer el sueño, personas enfermas, ancianos que demandan tranquilidad, y múltiples situaciones más, ocasionadas por quienes, sin ningún derecho ni permiso -tal vez también sin demasiados controles y/o amparados en la impunidad- introducen el ruido de los motores de sus rodados en los ámbitos familiares.

En el mismo sentido, la publicidad comercial -o de espectáculos- por altoparlantes irrumpe frecuentemente también nuestro ambiente, y se mete en nuestras casas sin golpear... y sin derecho alguno.

Hace unos años, la publicidad por altoparlantes estuvo prohibida... y cierto es que quienes deseen publicitar tienen en Rojas infinidad de medios locales convencionales como los medios impresos, la televisión y las radios, incluso con sus versiones digitales disponibles en la web, a los que uno accede si quiere y tiene la libertad de deja de leer, apagar la radio o la computadora, o cambiar de canal si no le gusta (capítulo aparte merecería la invasión de la folletería de distintos tamaños y calidades, que profusamente y sin permiso de los dueños, también se meten en nuestras casas, y, cuando no, ensucian las veredas y las calles, total... después viene el personal municipal de barrido y a fin de mes el vecino paga las tasas...).

Sobre todo motos “explosivas”, modificadas para la aceleración brusca y con los escapes libres, son parte del tránsito urbano desde hace tiempo. La modalidad, que se da a la mañana, a la tarde o en plena madrugada, conlleva, entre otras consecuencias, a un daño ambiental que preocupa a los especialistas y vecinos en general. Y es que los estruendos que se disparan como las detonaciones de una ametralladora causan trastornos psicofísicos, pues perturban el descanso durante la noche y afectan, más de lo que se cree, al aparato auditivo.

“Esta tendencia es preocupante porque los vecinos no pueden conciliar el sueño, el ánimo se les altera y no tienen manera de atenuar los sonidos agudos impulsivos, porque el oído carece del mecanismo para defenderse de ese tipo de ruidos”, Silvia Bermúdez, integrante de la Comisión de Audiología del Colegio de Fonoaudiólogos de la Provincia.

Pero la peor parte en materia de salud se la llevan, según Bermúdez, quienes van arriba de la moto con escape liberado. “Si supieran el daño que se están produciendo a sí mismos dejarían de hacerlo”, subrayó la experta. “Ellos están bajo unos 120 decibeles de impacto, es una densidad de sonido extremadamente alta y muy perjudicial. Pueden terminar con hipoacusia con zumbido permanente”, añadió.


RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

Quienes permiten la modalidad de las motos “explosivas” vulneran derechos contemplados en la Constitución Nacional, cuyo artículo 41 obliga a las autoridades a velar por “un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras”.

Asimismo, la Ley Nacional de Tránsito, a la que adhiere la Provincia de Buenos Aires, prohíbe “circular con vehículos que emitan gases, humos, ruidos, radiaciones u otras emanaciones contaminantes del ambiente, que excedan los límites reglamentarios”.
Un escape “preparado” en una moto chica a mediana no es otra cosa que un tubo de mayor diámetro que el original y sin silenciador. También existen caños de competición, que son los que se colocan, para la explosión, en los rodados de mayor cilindrada.

El hecho de presentar adulteraciones en el silenciador ya es motivo de retención del vehículo, según explicó el director de la Agencia Municipal de Seguridad Vial de Junín (AMSV), Daniel Kelly. “La mayoría tiene el escape libre, el ilegal, el casero en lugar del de uso original. Se puede retener la moto por ese motivo. Por lo general el que tiene ese escape, tampoco tiene documentación y están en infracción”, dijo.
Al comprobar la presencia de elementos prohibidos por la ley, el titular de la AMSV explicó que “las motos se retienen y luego el escape se saca”. Es por eso, que quienes instalan accesorios modificados, corren el riesgo de perder la “inversión” si son parados en un control, ya que de estar en infracción, para recuperar el vehículo modificado deben adaptarlo a las normas.
“Son caros, pero nosotros los secuestramos igual. Es lamentable que gasten dinero en algo que es ilegal y que si nosotros lo retenemos, se lo sacamos”, dijo.


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