Rojas, Buenos Aires, Argentina.
Hoy es viernes 24 de marzo de 2017  
Portada
Local
Región-Provincia
Argentina-Mundo
Deportes
Fallecimientos
Contacto
 

LOCAL

El fútbol de luto: murió Mario Tulio
Los restos del gran ex futbolista de los años 60 y 70 fueron sepultados hoy en el cementerio municipal. Tenia 67 años.

4/9/2014 | 17:20

Para muchos el más grande futbolista de Rojas de todos los tiempos; para otros, comparte una suerte de triduo con otros legendarios, como su contemporáneo Armando “Chocho” Barreiro, y con Rosario “Pescado” Pérez, que brilló en los años 50, lo cierto es que más allá de cualquier eventual -y tal vez inconducente- polémica sobre quién fue “el mejor”, la muerte de Mario Oscar Tulio acaba de poner nuevamente de duelo al fútbol de Rojas.

Mario (“Mariulio”) fue palabra mayor del fútbol local y de nuestra región hacia fines los años 60 y principios del 70, y sólo por su personalidad particular y la influencia de sus afectos, no ingresó a la privilegiada pléyade de pibes del interior bonaerense que alcanzaron el profesionalismo, cuando tuvo las puertas abiertas para hacerlo en varios de los principales clubes de la AFA, y hasta el mismísimo y legendario Peñarol de Montevideo, en el cual en plena época de apogeo de los charrúas aurinegros en el campeonato uruguayo y en la Copa Libertadores de América obtuvo con holgura un “aprobado”, pero finalmente decidió regresar a Rojas.

Estaba “condenado” a ser futbolista: se crió pisando los pastos de la vieja cancha de Newbery, ya que su familia vivía en una casita que la entidad tenía frente a las vías y el baldío del ex ferrocarril Urquiza, y su papá era el canchero y cuidador de las instalaciones que la entidad del barrio Progreso poseía en el mismo predio que en la actualidad. Es decir que Mario salía de su casa y no tenía otra que ver rodar una pelota de fútbol y muchachos corriendo detrás de ella. Así mamó entonces del fútbol de potrero de lunes a viernes, y en los fines de semana, del fútbol formal, el federado, el de la Liga de Rojas

Obviamente, militó desde muy pibe en las huestes rojinegras, donde hizo las divisiones inferiores y no tardó en establecerse en la mirada de la dirigencia, como una promesa sabatina que tan incipiente como rápidamente empezaba a pedir pista en la programación dominical.

No tardó entonces en dar el salto a la primera, previa aquilatación de experiencia en la reserva, cuando era un adolescente. Y aunque le tocó atravesar la extensa racha de sequía de campeonatos que padeció Newbery durante décadas, se ganó el respeto y la consideración generalizada de jugadores, dirigentes y aficionados.
Mario era delantero y/o volante ofensivo. Dueño de una gambeta infernal y de un remate fulminante sobre todo de su pierna derecha, tenia tanta visión para llegar a gol como para asistir al compañero en una jugada definitoria. Generalmente se decía que tardaba un poco en meterse en el partido, pero cuando lo hacía no había cómo pararlo.

Recuerdo, en ese sentido, un partido de selecciones por el Campeonato Argentino del 66, en cancha de Moreno de Junín, cuando Rojas remontó un 0-3 que parecía lapidario, convirtiéndolo en un 6-3 que dejó con la boca cerrada a los de la vecina ciudad, por la goleada y la eliminación. Mario fue un de los motores de ese triunfo. Como lo fue también en la campaña del 68, cuando Rojas llegó a las semifinales de la Región Buenos Aires-La Pampa (equivalente a subcampeón provincial) tras haber dejado en el camino a Colón, Junín, San Nicolás, Pergamino y Tandil, cayendo con Bahía Blanca.

En aquellos tiempos -cabe consignar para conocimiento de los lectores jóvenes- estos certámenes eran organizados por el Consejo Federal del Fútbol, de la AFA, a nivel de seleccionados de las Ligas de Interior, y no se mezclaban con el fútbol profesional, a diferencia de los actuales, en los que compiten los clubes y existe la posibilidad de ir escalando en los distintos torneos, como lo han hecho por citar algunos, Rafaela, Godoy Cruz, Olimpo...

Si Mario Tulio deleitaba en “cancha grande”, también era un lujo ir a verlo en lo que entonces llamaban “fútbol reducido”, que se jugaba en el receso de verano sobre piso de baldosa, en las canchas de basquet de Sportivo y Rivadavia (también en la del Centro de Agricultores) y no sólo asistía mucho público, sin que se entablaban encarnizados duelos de hinchadas, incomprensible cuando los equipos (cuatro más el arquero) representaban a casas comerciales e industriales,algunas de ellas de proyección meramente barrial.

Hoy Mario Tulio ya no está físicamente entre nosotros.
Su partida, no obstante no ha hecho más que situarlo en la inmortalidad del figurar en el recuerdo y la consideración de haber estado de los máximos futboleros de todos los tiempos, si no el más.

No se llevó homenajes institucionales formales.

Sí el impagable e inconmensurable cariño de la gente.

Esa que hoy lo llora.

Y que nunca lo olvidará.

RICARDO A. SILVEIRA

 Publicar en Facebook    

 

 

HOY - Editorial Acontecer-
Director: Federico M. Silveira
Coronel Dorrego 584
Tel: 02475-433469 Cel: 02474-15-564814
Rojas, Buenos Aires, Argentina
EDICION N° 591
Registro DNA en trámite.
Encontrá este widget en www.argentina.ar
Desarrollo del sitio: El Portal SH 2012. Todos los derechos reservados.