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Detectan más casos de escoliosis y aconsejan la detección temprana
El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires detectó un aumento de casos de escoliosis y recomendó a padres y pediatras realizar una detección temprana de la enfermedad para evitar operaciones muy riesgosas.

31/3/2014 | 10:41
El titular de la cartera sanitaria, Alejandro Collia, instó a padres y pediatras a estar "atentos" para poder disgnosticar la enfermedad "en la infancia y evitar el avance, que es sumamente problemático".

La escoliosis es una desviación de la columna vertebral en curvas de "S" o "C", se clasifica en congénita (anomalías vertebrales presentes al nacer), idiopática (de causa desconocida, sub-clasificada a su vez como infantil, juvenil, adolescente o adulto) o neuromuscular, como síntoma secundario de espina bífida, parálisis cerebral, atrofia muscular espinal o un trauma físico.

La detección en la infancia y el uso de corsé son claves para evitar operaciones cruentas y muy riesgosas, señaló el Ministerio y precisó que por cada varón afectado hay cinco casos de mujeres.

Cuando aparece la escoliosis la calidad de vida empeora día a día: el tronco entero se deforma hacia un costado, un hombro queda más arriba que el otro, aparece el dolor y, como la columna se inclina sobre uno de los pulmones, surgen problemas respiratorios y la falta de una buena oxigenación perjudica al corazón.

En el último año, ocho adolescentes mayores de 15 llegaron a la Unidad de Columna del Servicio de Ortopedia y Traumatología del hospital provincial San Martín, en La Plata, con una escoliosis idiopática severa y no tratada.

Los médicos definen la escoliosis como una deformidad de la columna que se caracteriza por la deformación de las vértebras y por una curva lateral. En el 80% de los casos el problema es genético, se llama escoliosis idiopática y no se puede prevenir.

La Unidad de Columna del Hospital San Martín asiste un promedio de 200 personas por mes. El 20% del total concurre por deformidades de columna y, en el último tiempo, se incrementaron los casos de deformaciones por escoliosis idiopática severa.

"Lo ideal es que se detecte en la infancia para poder utilizar un corsé, que es lo único que sirve para evitar una mayor deformación en la etapa de crecimiento que, si bien no corrige el problema detiene el avance de la deformidad”, explicó el traumatólogo Pedro Bazán, a cargo de esa unidad.

El uso del corsé -de metal, plástico y otros materiales- es lo único que puede evitar que la deformación avance en la etapa de crecimiento, es decir, durante la adolescencia. Pero muchos llegan tarde.

Si no los usan, los chicos con escoliosis no solo sufren dolor y consecuencias graves para su salud, sino que además se aíslan, se avegüenzan, se acomplejan y suelen ser víctimas de bullying en la escuela.

"Yo ni loca me ponía una remera ajustada o una malla porque no quería que nadie me viera la espalda”, contó Romina Ledesma, una joven de 23 años a quien le diagnosticó la escoliosis un profesor de educación física en un momento ideal: los 7 años, cuando iba a la escuela primaria en Pergamino, su ciudad natal.

Desde esa edad hasta los 12 usó un corsé todas las horas del día. "solamente me lo sacaba para bañarme", recordó, aunque la columna le aplastó un pulmón y le costaba respirar.

A los 16 Romina llegó al Hospital el San Martín, donde Bazán y su equipo le recomendaron operarse. La cirugía duró seis horas y perdió tanta sangre que debió permanecer en terapia intensiva tres días.

"Al poco tiempo de salir del quirófano sentí como una correntada de aire frío por dentro: era la sensación de volver a respirar bien", relató.

Después de la operación creció siete centímetros, pero gracias a la prótesis de titanio que le colocaron en la columna se mantuvo rígida y no se deformó más. "A comparación de cómo estuve me siento bárbara", dijo Romina, que estudia psicopedagogía, trabaja de niñera y ya no tiene complejos a la hora de elegir vestuario.

Bazán y sus colegas, Alvaro Borri y Martín Medina, insistieron en dar difusión al problema: pediatras y padres deben saber de qué se trata y no subestimar el corsé, pues bien utilizado evita exponer a los chicos a operaciones excesivamente riesgosas, afirmaron.

El problema, dicen, es que los adultos ven a sus hijos pequeños encorsetados y no pueden evitar sentir lástima y pensar que no pueden jugar y vivir "libres", como los demás niños.

No hacerlo es peor: en la niñez la deformidad de la columna puede pasar desapercibida pero después, cuando inician la adolescencia, con el crecimiento acelerado en muy corto tiempo se profundiza la desviación y no queda otro remedio que ingresar al quirófano.

El informe indica que por cada varón con escoliosis hay cinco casos de niñas. Evitar sufrimientos requiere detectar el problema a tiempo, usar el corsé y sumar ciertos hábitos como ejercicios de rehabilitación, corrección de posturas, natación, terapia física y fisiokinesioterapia.

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