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Piden 22 años de cárcel para homicida de Junín
Piden pena de 22 años para “Peliculón” Reyep por el crimen de Bárbara Zárate. Lo solicitó la fiscal Isabel Carniel en la apertura del juicio oral que se lleva a cabo en Junín. El abogado de la familia de la víctima requirió 25 años de prisión para el acusado, mientras que el abogado defensor del imputado pidió que a éste se lo castigue por “Homicidio culposo”.

21/5/2013 | 11:10
JUNIN (Informe de DEMOCRACIA) - Tras una maratónica audiencia oral llevada a cabo en el cuarto piso de Tribunales, la fiscal Isabel Carniel pidió una pena de 22 años de prisión para Héctor Leonardo “Peliculón” Reyep, único imputado por el homicidio que tuvo como víctima a Bárbara Zárate, de 22 años, el 8 de septiembre de 2011 en Moreno 340 de nuestra ciudad.

Por su parte, el abogado que patrocina a la familia de la víctima, Fernando Topa, solicitó que el acusado sea condenado a 25 años de cárcel, mientras que el defensor de Reyep, Eduardo Aguilar, sostuvo que su cliente debe ser castigado por “Homicidio culposo”, delito que implica como máximo el castigo de pasar cinco años entre rejas.

Las tres partes expusieron sus fundamentos y realizaron sus respectivos requerimientos sobre el desenlace que debería tener el juicio, cuyo veredicto y sentencia serán dados a conocer el martes que viene, a partir de las 12.

En sus alegatos, Carniel expresó que en el transcurso de la investigación “no sólo quedó probada la comisión del hecho” por parte de Reyep sino también que los esfuerzos realizados por Aguilar para descartar la figura del dolo (intención de matar) no lograron conmover las conclusiones a las que se había arribado en la etapa de instrucción.

“Quedó demostrado que una semana antes del crimen, Reyep había manipulado el arma calibre 22 –con la que luego la mataría- sobre el cuerpo de Bárbara, pero en ese momento no quiso asesinarla”, dijo la fiscal en un tramo de su argumentación.

A su turno, Topa afirmó que el dolo “quedó completamente probado”, afirmación contrapuesta a la realizada minutos después por Aguilar: “El dolo no se presume ni por el hecho de tener un arma, ni por las discusiones que podrían haber mantenido entre los protagonistas. La intencionalidad no se pudo acreditar no por una mala investigación, sino porque ese dolo nunca existió”, aseveró el asesor del imputado.

En el cierre de la jornada, “Peliculón” le habló a los familiares de su ex pareja, presentes en la sala: “Sé que no existen palabras para consolar a los seres queridos de Yeni. Ellos saben cuánto la amaba y que daría cualquier cosa por devolverla a la vida. Sólo les pido disculpas”, dijo llorando.

Esa fue la segunda vez que Reyep se mostró quebrado en todo el día. La primera había sido a media tarde, cuando Sandra Ureta, pareja suya antes de entablar noviazgo con Zárate repasó los acontecimientos de aquel fatídico jueves.

“Conozco a Reyep desde el año 2001. Fuimos pareja durante casi diez años y nunca se mostró violento, todo lo contrario. Nos separamos porque la relación no daba para más, pero así y todo mantuvimos una excelente relación siempre. El día del hecho, un amigo me llamó a las siete de la mañana diciéndome que había ocurrido un accidente, que Bárbara estaba muerta. Yo lo llamé a Héctor pero él no respondía, entonces me hice cargo de ir a buscar a sus hijas al colegio porque ellas también estaban preocupadas, ya que también les habían avisado por celular del hecho”, relató.

Ureta dijo que después de pasar varias horas en vilo, vio llegar en el auto de su padre Reyep a su casa de Fortunato Tassara 25. Le hizo entrar el coche al garaje y cuando comprobó que no estaba armado le dijo que Bárbara estaba muerta, cosa que él aparentemente no sabía y que lo instaló en una locura de gritos y llanto. Minutos después, según el relato de Ureta, llegó la Policía y lo detuvieron.

Una jornada intensa

La audiencia duró más de diez horas, durante las cuales desfilaron más de veinte testigos ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1, compuesto por los jueces Miguel Ángel Vilaseca (presidente), Karina Piegari y Esteban Melilli.
La primera en prestar declaración ante el Tribunal fue Sandra Noemí Zárate, madre de la víctima, quien dijo que Bárbara hacía aproximadamente tres meses que convivía con Reyep (Alias Peliculón, y también El Loco), que en un principio ella estaba “contenta y feliz”, pero que después no, que la notaba triste pero nunca le quiso decir por qué.
Dijo que había presenciado algunas reacciones violentas del imputado hacia su hija, como la vez que le dijo que “le iba a traer la cabeza de su hija en una caja”.
Que su sobrina (Paola Poblet Videla) en una oportunidad que fue a visitarla, le había dicho por qué no sacaba a Bárbara de la casa de Reyep, porque ella tenía miedo que le hiciera algo. Su sobrina había sido empleada doméstica de él, cuando él vivía en una quinta con su ex mujer, Sandra Ureta.
La madre hizo referencia a un accidente que su hija había tenido con la moto, luego de que estuviera en la casa ubicada en calle Moreno, Ureta, la ex de Peliculón. Dijo que su hija había estado en Vedia y regresaba al hogar, cuando vio a la ex, al salir con la moto esta se rompió, porque le habían aflojado un tornillo.
Asimismo dijo que sabía cuando una vez, Bárbara y su hermana gemela Romina, venían de un baile con dos chicos que la habían acercado en un auto, y en la casa estaba Reyep esperándolas, muy molesto, y que les tiró una piedra al vehículo.
Paola Poblet Videla, prima de Bárbara, también declaró en este juicio, y manifestó lo mismo que la madre de Bárbara, en cuanto a hechos de violencia protagonizados por el imputado, tanto hacia Bárbara, como hacia la ex mujer de él, Sandra Ureta, en este último caso, habría portado un arma en una discusión, aunque no la habría usado. “Sandra había engañado a Reyep y éste disparó un tiro a la foto de ella. Él me mostró la foto”, dijo Paola.
“Yo no quería que Bárbara estuviera con él”, afirmó la testigo.
Por su parte, Romina Zárate, hermana gemela de la víctima, dijo que Reyep había cambiado mucho en el último tiempo, volviéndose muy agresivo, que tenía armas, y que Bárbara tenía miedo.
Hizo referencia a un hecho en el que “Peliculón” le apuntó con el arma a ella misma, como en una especie de juego. También mencionó una ocasión en que él tuvo encerrada dos días a Bárbara, porque no quería que fuera a Vedia a visitar a su madre y familia.
“En la quinta vi calentador y droga. Él me dijo que era cocaína y que la calentaba para hacerla más fuerte”, dijo.
Mencionó una vez que ella y su hermana Bárbara fueron a bailar y Reyep, no fue. Que cuando lo llamaron para que las fuera a buscar porque dos mujeres estaban agrediéndolas, él no quiso. Que cuando llegaron en auto con dos amigos que la llevaron a la casa, él les arrojó una piedra al vehículo, a Bárbara la agarró del cuello y a ella le dio unos empujones.
“Ella estaba enamorada de él, pero no quería que vendiera drogas. Iba gente a comprarle drogas”, apuntó.
La hermana de la víctima dijo saber que Reyep tenía una despensa, y que a esta iba Sandra Ureta. Sobre este tema recordó que una vez Bárbara le había dicho que iba a descubrir qué tenía él con Sandra, su ex.
Sostuvo ante el juicio, que cuando le preguntaba a su hermana por qué no lo dejaba, ella respondía que “faltaba poco” para ello porque estaba cansada de él y no lo quería más, pero que él era agresivo con ella y le tenía miedo.

Más testimonios

El sargento Patricio Pereyra declaró que cuando sucedió el hecho que se investiga en este juicio, él cumplía funciones en Comisaría Primera, que acudieron al lugar ante un llamado de “conflicto familiar”, pero cuando llegaron a Moreno 340 una mujer mayor y un hombre salieron del garaje a la vereda y dijeron: “El Loco la mató”, haciendo referencia a lo que había ocurrido entre Reyep y Bárbara Zárate.
Dijo que cuando fueron hacia el departamento interno que ocupaba la pareja, vio a una mujer sentada en una silla, apoyada en su brazo, sobre una escalera, herida en la cabeza (en la sien), con sangre y que parecía muerta. Recordó que en ese momento escuchó música, creo que de un radiograbador que estaba allí.
El agente policial manifestó que luego llamó a la ambulancia, y cuando llegó la misma, el doctor Di Tommaso constató que estaba muerta. “Luego cercamos el lugar hasta que llegó Científica”, dijo.
José Santillán, el otro policía que se hizo presente en el lugar junto con Pereyra, también prestó testimonio. Dijo que desde la puerta de la vivienda vió el cuerpo de la mujer, que estaba inmóvil, observando que había un grabador y la televisión prendida.
Recordó que en aquella oportunidad, minutos después del hecho, alguien dijo que Reyep había pasado con su auto por la esquina de la casa, por lo que la policía dispuso un patrullaje para ir a buscarlo.
El doctor Ángel Di Tommaso, médico de Intermed, manifestó que al llegar al lugar del hecho, vio a la policía, entraron a un departamento interno y vio a una persona joven, sentada apoyada en una mesa contra una escalera. Él comprobó que no tenía signos vitales y al abandonar el lugar, todavía seguía sentada.
Mario Walton, dueño de casa que alquilaba el departamento interno a Reyep, declaró que conocía al imputado por ser vecino del barrio y que éste estaba viviendo con Zárate hacía tres o cuatro meses en dicho departamento. Dijo que él vivía en la casa que daba al frente de la calle, y Reyep y Zárate, atrás.
Recordó que una vez, el imputado le había pedido balas para ir a cazar al campo, pero que él nunca había tenido armas de fuego. “Mi esposa me comentó que Reyep tenía una, que lo había visto una vez jugar con el arma, apuntando a Bárbara”, explicó.
Sostuvo que el día del hecho, él estaba acostado, que eran entre las 6 a 6.30, y que su esposa estaba levantada haciendo el desayuno, que se escuchó un tiro y que luego ella entró a la habitación diciéndole que Reyep había matado a Bárbara. “Sentí un auto que arrancaba, pensé que era él”, dijo.
“Yo avisé a la policía y me quedé en la vereda. Nunca entré al departamento (donde habían ocurrido los hechos)”, dijo.
Manifestó que estando ya la policía en el lugar, alguien dijo que había pasado Reyep por la esquina de la casa, por calle Sadi Carnot, en dirección a avenida de Circunvalación.
Respecto a la relación entre el imputado y la víctima, Walton dijo que había escuchado algunas veces que discutían, que gritaban. Que se decía que él vendía drogas pero nunca había visto nada.
Luego declaró ante el Tribunal Marcia Rillo, esposa de Walton, quien recordó que aquella noche trágica, mientras ella estaba en la cocina de su casa, dos jóvenes habían ido a buscar a Reyep, que ingresaron al departamento que ocupaba, que salieron luego con él y luego al ratito entraron otra vez, que sintió la voz de Bárbara, gritando “terminala” o algo así, y luego el disparo de arma de fuego. Que los dos jóvenes salieron disparando, que ella abrió el portón y le preguntó a uno de ellos qué había pasado, y que uno le respondió: “Vaya a ver lo que hizo Héctor”.
Dijo que cuando fue a ver, Reyep se estaba poniendo unas zapatillas, que lo vio serio y no se animó a entrar al departamento, que cuando él salió y le preguntó qué había pasado, él le respondió: “La maté, Marcia”.
“Él salió en el auto y yo fui a ver a Bárbara. Ella estaba sentada de piernas cruzadas, apoyada en la mesa, cerca de la escalera”, explicó.
La testigo dijo que ella sabía que Reyep tenía armas de fuego, que una vez lo vio con una, apuntando a Bárbara en la cabeza y en otras partes del cuerpo, y que a ella también le había apuntado.
Mencionó que su nuera (Estefanía Benítez), quien vivía con su hijo en un departamento en planta alta, había querido denunciar al imputado por la venta de estupefacientes, que ella se había enterado de esto luego del hecho.
Facundo Walton, pareja de Estefanía Benitez e hijo de Mario Walton y Marcia Rillo, dijo que en la madrugada del hecho, él había escuchado un tiro, que se levantó de la cama, salió afuera con su señora, y vio a Reyep saliendo de la casa, caminando apurado, y que se fue en su auto.
Mencionó que momentos después, ya con la policía presente en el lugar, vio un auto que parecía el de Reyep, pasar por la esquina de la casa.
A continuación prestaron testimonio Álvaro Bueri (actualmente detenido por otro delito) y Juan Manuel Pagnotta, quienes dijeron que habían estado en el lugar del hecho, cuando Reyep disparó contra Bárbara Zárate. Ambos negaron que hubieran entrado al departamento donde ocurrió la tragedia, sino que se quedaron afuera esperando por la droga que habían ido a comprar. En realidad dijeron que habían ido allí a preguntar dónde se podía comprar droga y que salieron corriendo cuando escucharon el disparo.
Hubo un careo entre Marcia Rillo y ambos jóvenes, sobre las diferencias en el testimonio, ya que ella dijo que los vio ingresar al departamento de Reyep y ellos lo negaron. Finalmente no hubo coincidencia, tomando nota de todo esto la fiscalía, ante la advertencia del Tribunal a los testigos de las penas que correspondían si habían incurrido en falso testimonio.
Luego declaró Estefanía Benítez, esposa de Facundo Walton, quien dijo que frecuentemente escuchaba pelearse a la pareja Reyep- Zárate, y que sabía que a Bárbara no le gustaba “la junta” de él, porque siempre iba gente al departamento, aparentemente porque les vendía droga, y que también estaba celosa de Sandra Ureta, ex de Peliculón. Recordó que una vez la víctima le había mostrado un arma de Reyep, que encontró limpiando la casa y que le había dicho: “¿A vos te parece?”.
La testigo manifestó que Bárbara había pensado en denunciarlo y que quería dejarlo, pero tenía miedo.
Estefanía admitió que ella también había querido denunciarlo porque vendía droga, que se lo había dicho a su pareja estando en el patio, y que después se enteró que Reyep la había escuchado.
A continuación le tocó el turno a Zulma Avantroni la mujer que vivía al lado de la casa que compartía Zárate con Reyep. “Esa madrugada me desperté por un ruido que creí era en mi casa. Me quedé despierta y de pronto empecé a escuchar murmullos, hasta que oí a Marcia gritar `qué hiciste´. Después a Facundo gritando `llamá a la ambulancia´ y no mucho más. Una vez los había sentido pelear”, dijo la mujer.

Peritos

En el juicio a Reyep, prestó testimonio el licenciado Alejandro Doro, perito criminalístico que comandó a la policía Científica, como miembro del Instituto de Ciencias Forenses Norte, con asiento en Junín.
Durante su declaración, la fiscal Carniel le preguntó si un arma de fuego, como la utilizada en el crimen, podía dispararse sola, a lo cual el perito dijo que no, que “técnicamente eso no era posible”.
Por otra parte, le preguntó si un cuerpo muerto podía deslizarse de una silla al suelo, como encontró a Bárbara Zárate la gente de Científica, y en este caso Doro dijo que sí, que por la gravedad eso era factible.
Otra de las que presentó su informe fue la perito psicóloga Mirta Bruno: “Tiene una psiquis normal, pero con una tendencia a la exaltación, a las reacciones impulsivas. En cuanto al hecho, no lo veo como algo ejecutado a propósito pero tampoco como un accidente, pero era algo esperable por su patrones de conducta”.

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